febrero 18, 2020

Molinos y Batanes

Hacemos un poco de historia sobre los molinos harineros que fueron propiedad de la Encomienda de Villanueva de la Fuente y de algunos vecinos de la localidad, entre los siglos XIV y XX.

La mayoría de ellos, con diferentes titularidades y arrendatarios, se explotaron hasta bien entrada la mitad del siglo XX. Cinco de estos molinos, batanes y otras industrias ya estaban en funcionamiento a mediados del siglo XIV, situados en el río Villanueva: el del Cubo, el Palo y el Traquejo, que fueron propiedad de la Encomienda de Villanueva de la Fuente, ésta institución también tuvo otro molino fuera de la localidad, en el río de Balazote: “Tiene más en Valaçote vn molino, el qual se avia derribado e quemado en tienpo de las guerras, e el dicho comendador lo ha fecho de nuevo”.

batan antiguo
Los Batanes

Algunas de estas actividades estuvieron en régimen de arrendamiento a particulares y a cambio la Encomienda recibía con ellos unos ingresos para completar su economía y finanzas, disponían éstas industrias como privilegio que estuvieran obligados a moler en ellos los de la villa de Montiel, los de Torres, los de Villahermosa y los de Cañamares.

Tres de estas industrias y molinos importantes tuvieron actividad diversificada en los años anteriores y posteriores a la República Española: el molino “del Cubo”, de los Pedro Juanes, de la familia de Rafael Romero Rodríguez, otro, más abajo “el Palo”, de “la Ciprianeta”, y el tercero de “Piqueras” o “del Traquejo” propiedad de Antonio de la Vega.

Todos estos molinos fueron propiedad de la Encomienda y gestionados por el Comendador, como ya se ha dicho más arriba, durante los siglos XIV a XVIII que pasarían a manos de particulares en los diferentes periodos de la desamortización: primero, el del Cubo que lo adquirió F. J. de Coca y Bracamonte, con algunos años de anterioridad a la descripción de bienes de la Encomienda de Villanueva (el año 1731), y posteriormente los del Palo y el Traquejo o Cañamarejo que pasaron por diferentes manos hasta llegar a las familias y propietarios aquí relacionados.

ruinas de un batan al lado del rio
Los Batanes

El molino del Traquejo, ya desaparecido acometió su mayor restauración y puesta a punto a finales del siglo XVII, el año 1687, como mostraba la piedra tallada de dicho molino.

En los molinos harineros se explotaron saltos de agua para producir energía hidroeléctrica: El “San José” tuvo como titular a Josefa Rodríguez Ramírez, madre de Rafael Romero, que fue la empresa de energía eléctrica más importante de la localidad. Éste compartía espacio con el molino de harinas “del Cubo” o de los Pedro Juanes, que es el primero situado en el cauce del Río Villanueva.

La mencionada industria desarrolló una potencia media de unos 4.000 vatios. El molino de la Ciprianeta o del Palo estuvo arrendado durante dos o tres años en la II República a Antonio Pérez Vázquez que facturaba energía eléctrica al Ayuntamiento y también a particulares. Dicho salto de agua era el de menor potencia eléctrica, con unos 3.000 watios. La producción eléctrica local llegaba escasamente para el consumo local y las insuficientes luces de alumbrado público instaladas en las calles.

Dos de los molinos mencionados, el del Cubo y el Palo, también tuvieron actividad de fábrica de lanas, hilaturas y tejidos con diversos telares. Estas industrias disponían de las secciones siguientes: batán para comenzar el proceso industrial, transformación de lanas en hilaturas y telares para hacer tejidos y paños. Los productos obtenidos en la transformación de las materias primas los adquirían los talleres de sastrería locales para confeccionar prendas de vestir que vendían de encargo; trajes, chalecos, ropa de señoras, abrigos, capotes, paños de camas y tarimas, costales, etcétera.

También se comercializaban dichos productos y tejidos en los pueblos cercanos de las comarcas de Alcaraz, Montiel y alguna otra provincia cercana.