julio 5, 2020

Historia

En época ibérica y romana se llamaba Mentesa Oretana (Siglo VI a.C-Siglo V d.C.). Inicia sus raíces en la Prehistoria, sus primeros indicios de poblamiento pueden llevar hasta la Edad del Bronce (1750 a.C.).

Tiene un pasado histórico importante en todas las etapas del ser humano: Edad del Bronce, Ibérico, Romano, Visigodo, Islámico y Medieval Cristiano. Este lugar fue permanente en el tiempo por dos motivos: en primer lugar, el Oppidum se sitúa sobre el manantial que proporciona agua abundante y segura que a su vez nos origina nuestra inmensa vega y en segundo lugar, su importante vía de comunicación, la Vía Augusta por la cual transitaban personas y productos procedentes del área Mediterránea. Tradicionalmente esta vía ha tenido a nivel popular otras denominaciones que no se ajustan a dato histórico alguno: Vía Heráclea, Vía Hercúlea, Camino de Aníbal, etc. Este itinerario está reflejado en los Vasos de Vicarello. Tramos perfectamente conservados de este camino aún se observan sobre el terreno, un recurso turístico excepcional, en el que urge su puesta en valor y difusión.

Mapa de España que muestra la Via Augusta

Mentesa Oretana fue una de las ciudades más importantes en época ibérica, capital de este territorio, junto a Cástulo y Oreto.

Se han encontrado elementos arqueológicos en diferentes parajes de la zona. Numerosos son los yacimientos arqueológicos que abarcan desde el Paleolítico a la Edad Moderna. Mención aparte merece el Cerro Ortega de época calcolítica.

En época Romana la vieja ciudad ibérica se transforma en municipium, acometiéndose cambios en su trazado urbano y erigiéndose grandes obras públicas. Evidencias de ello se conservan en el Callejón del Aire 7.

En época Islámica la ciudad era llamada Meintixa y su castillo fue levantado en el punto más elevado de la ciudad sobre los vetustos y ruinosos edificios públicos romanos. En el Siglo XIII fue asediado por las tropas cristianas de Alcaraz. Se abre un periodo nuevo en el que la vieja Mentesa Oretana cae en el olvido, surgiendo Villanueva de Alcaraz.

Con la revuelta del día de San Miguel de 1525, se independizó de Alcaraz y así le dieron su nuevo nombre, nuestra actual Villanueva de la Fuente.